Buenos ejemplos de

Historia de Exito en Ruanda: Mujeres

 

Tiene muchas cargas que llevar: una sobreviviente del genocidio en el “Pueblo de la Esperanza”. Foto:Fotos de las Naciones Unidas

De Hope Mbabazi*

 Kigali (IPS). Ruanda, un pequeño país en el interior este de Africa, ha llamado la atención con una múltiple cantidad de desarrollos positivos, después de la masacre de 1994. En ninguna otra parte del mundo hay una participación más alta de mujeres en el parlamento, y también comercialmente, se encuentra Ruanda viento en popa. La receta del éxito del país fuertemente traumatizado dice:  ocúpate de que las mujeres participen activamente en la reconstrucción.

 Después de 16 años de la apocalipsis, con alrededor de 800.000 muertos e incontables violaciones y traumatizaciones ha demostrado Ruanda cómo las mujeres reactivan las economías post-guerra y cooperan con la lucha contra la pobreza. Ya sea en las ciudades o en los pueblos, en todos lados del país comprobaron las ruandesas su habilidad y su capacidad de líderes, y lograron una sorprendentemente rápida recuperación comercial para el montañoso país.

 Para muchas mujeres significaron las actividades comerciales un mundo nuevo. Así por ejemplo se encontraron frente al reto de administrar sus fincas ellas mismas. Una de estas mujeres es Abena

Mukamana, que cultiva café en la ciudad de Ndego, que cuenta con 50.000 habitantes  al este del país.  Ella emplea ya a seis trabajadores  y produce ahora cuatro veces más café que anteriormente su padre y su marido.

 Para Michel Mirindahabi, que representa a los cultivadores de café de Ndego, esto no es mayormente sorprendente. Las mujeres están más dispuestas a probar nuevas técnicas, para mejorar la calidad de su producto y aumentar su rendimiento. Tal disposición de innovación es bastante menos frecuente entre los campesinos hombres.

 Mujeres de negocios ávidas de innovaciones

 Los hombres frecuentemente salen con dichos como „porqué he de cambiar lo que aprendí de mi padre y de mi abuelo”, reporta el cultivador de café Murindahabi.  „Las mujeres son diferentes.»

Precisamente por ser nuevas en el negocio, tienden a tener una disposición mayor de improvisación y apuestan por calidad y altos rendimientos. Las entradas más altas que logran con sus productos, les dan la razón.”

 Durante la masacre se sacrificaron infinidad de hombres, los sobrevivientes eran alrededor de 70 por ciento mujeres. El gobierno del Presidente de estado Paul Kagame reconoció el increíble potencial de las mujeres y empezó con una política de discriminación positiva. La ley ordena que en ambas cámaras del parlamento haya por lo menos un 30 por ciento de diputadas mujeres, también en los gremios locales y regionales hay una cuota de mujeres. El resultado: las mujeres cubren ahora el 56.3 por ciento de todos los escaños del parlamento-esto es un record mundial.

Con esto, Ruanda está situada por arriba de los países escandinavos. Además, un tercio de los miembros del gobierno son del género femenino. Y ya no es posible pensar en la ausencia de ellas en organizaciones comerciales civiles y sociales.

 Dura herencia

 El desarrollo es notable, aun cuando el genocidio ha hipotecado Ruanda con una pesada deuda histórica. El baño de sangre que la mayoría de los habitantes hutu hicieron con la minoría de los tutsi y con los hutu moderados, dejó un país profundamente traumatizado. Junto a las masacres, se llegó a otros múltiples abusos y violaciones sistemáticas.

 A consecuencia de distintas investigaciones, se abusó sexualmente de entre 250.000 y 500.000 mujeres y adolescentes. Muchas mujeres casadas tuvieron que soportar además la pérdida de sus maridos. Con esto se encontraron nuevamente en el papel de jefes de familia.  Adoptaron además el cuidado de los niños que por el genocidio habían perdido a sus padres.

 La necesidad exigía medidas para sobrevivir y las mujeres se encontraban frente a la difícil tarea de la reconstrucción. Con el tiempo constituyeron una gran cantidad de empresas exitosas. Entre tanto, en el centro comercial de Kigali el 49.5 por ciento de los negocios están en manos de mujeres. El 43 por ciento de todas las empresas del país pertenecen ahora a mujeres. En el país vecino de la República Democrática del Kongo esto sucede sólo con el 18 por ciento. Según el Banco Mundial Ruanda sólo se ve superada por Ghana, donde el 44 por ciento de todas las empresas son dirigidas por mujeres, en lo que se refiere a empresarios en Africa.

 El rendimiento comercial de Ruanda se ha triplicado desde 1994, y el crecimiento anual económico tiene un promedio del seis por ciento. „La economía en Ruanda se ha desarrollado sobre todo por el trabajo de las mujeres, después del genocidio”, opina al respecto la ministra de agricultura Agnes Matilda Kalibata. „Ruanda ha cambiado para siempre. Nos hemos convertido en un país que ha comprendido que la igualdad de derechos ofrece enormes posibilidades financieras.”

 Confiables tomadoras de crédito

 En Ruanda las mujeres se han convertido en empresarias, saben manejar el dinero y también multiplicarlo. El funcionario de microcrédito Alfredo Rukundo ha experimentado esto cada vez.  Los hombres rápidamente se retrasan en sus abonos, al contrario de las mujeres que pagaban sus abonos con puntualidad.

 Esto también es válido para Ivonne Mukarutamu, una viuda de 40 años, que también vive en Niego con sus cuatro niños. En 2007 obtuvo de la organización de microcréditos „Duterimbere” 100 dólares para proveer al resto de la familia con lo más necesario. En el curso de un año pudo devolver el préstamo. En el último año obtuvo otros 500 dólares para la compra de un molino de cereales. Y ahora gana con la producción de harina de maíz 650 dólares mensuales.

 La opinión frecuentemente expresada, de que las mujeres proveen a sus familias mejor que los hombres, la considera esta viuda como una creencia errónea.  Según su misma opinión, el factor determinante es la autodisciplina. „Nosotras las mujeres aún luchamos por nuestra supervivencia, cuando  nuestros maridos están ya desesperados.”

 La masacre de 1994, que la mayoría hutu cometió contra los 800.000 tutsi y los hutu moderados, hace de Ruanda una prueba de esta teoría.  En el baño de sangre murieron ante todo hombres.  El 75 al 90 por ciento de los tutti fueron víctimas de esta matanza. Más tarde huyeron de la venganza tutti,  alrededor de dos millones de personas a los países vecinos.  Atrás quedaron las mujeres, que tuvieron entonces que tomar su destino en su propia mano.

 Falta de hombres  –  Las mujeres los reemplazan

 El genocidio dio lugar a cambios demográficos dramáticos. Como faltaban los hombres en la economía y en la política, los reemplazaron las mujeres. Mientras tanto, la población se ha deslizado nuevamente a favor de los hombres, pero las mujeres están representadas fuertemente en la economía y en la política como antes. Ellas integran el 55 por ciento de las fuerzas laborales ruandesas.

 El reconocimiento en las más altas esferas, de que las mujeres necesitan un nuevo estado de derecho ha sido muy importante para el auge y la reconstrucción del país. La Resolución 1325 de las Naciones Unidas todavía no se despedía cuando ya el estado introducía reformas, que ayudaran a las mujeres a dominar los nuevos desafíos. Se les otorgaron derechos de herencia y propiedad, que antiguamente no poseían. Además de esto, podían prepararse en cursos, muchas veces con la ayuda de las muchas organizaciones extranjeras que llegaron a Ruanda después de la masacre.  Ruanda cuenta como uno de los pocos países que se sienten comprometidos especialmente con la Resolución 1325 de las Naciones Unidas. En Mayo del 2010 el gobierno presentó su plan de acción para la realización de dicha Resolución. 

 La productora de café Mukamana ha sacado provecho de los programas de fomento y ha sacado adelante el negocio familiar,  tradicionalmente dirigido por hombres. Ya produce para la exportación. Su café es tostado en el extranjero y vendido mundialmente en las cafeterías. „Y estoy verdaderamente orgullosa por ello”, dice ella. „Jamás hubiera pensado, que llegaría tan lejos”

Con las entradas cinco veces más altas que antes ha renovado su casa y ha hecho posible que sus hijos tengan una formación.

 Las muchachas y los muchachos que había antes, ya no existen”, opina Patrick Shema, que va a la escuela superior de Ndego. „Hoy en día las mujeres están en el negocio. Si antiguamente ganaban su propio dinero, tenían que entregarlo a sus maridos porque no se les permitía competir con ellos.  Pues ahora lo pueden hacer y lo hacen muy bien.”

 Como muchas otras mujeres de Ruanda, Mukamana no sólo mantiene a sus propios hijos.  Ha adoptado una niña, que el genocidio convirtió en huérfana. Ahora Alice Mukakalisa tiene 19 años y ha terminado su escuela secundaria y Mukamana quiere financiarle también su formación como contadora.

 Responsabilidad social

 Daphrose Mukarutamu, se encarga no sólo de uno, sino de muchos huérfanos. Sus padres, su marido y sus hijos fueron asesinados durante el genocidio. En lugar de pensar en venganza, fundó junto con viudas de diferentes etnias la organización „Duhozanye”. El nombre significa “consuélense mutuamente”, y lucha por el bienestar de huérfanos, viudas y víctimas traumatizadas del genocidio y personas en el campo.

 También Mukarutamu empezó, como Mukamana, como empresaria después del genocidio. Las ganancias del negocio de un pequeño molino, las utilizó para la construcción de una casa, para un pozo y una conexión a la electricidad. Después de fundar Duhozanye las mujeres organizaron un negocio de bebidas por medio de un préstamo y gracias a él la organización cuenta con un automóvil propio.  El espíritu emprendedor ayudó a Mukarutamu a sobreponerse al dolor sufrido.  „Ya que llorar”, según su lema, “jamás ha sido una solución”. 

(Octubre 2010, actualización:Ute Scheub)

 

*Hope Mbabazi es una periodista de Ruanda.

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