Buenos ejemplos de

Bosnia: Más derechos para de los sobrevivientes de la violencia sexual

 

Los destrozos de la guerra en Bosnia afectaron a las construcciones y a las almas. Crédito: John Isaac /Naciones Unidas

 

De Jabeen Batí y Nurhan Kocaogl*

Todo empezó con una película. En 2006 el público vió en un cine repleto en Sarajevo la película „Grbavica” de la directora Jasmila Zbanic, la historia de la Bosniana violata Esma, cuya hija fue engendrada por un violador (Título alemán: „El secreto de Esma”). Fuera del edificio, algunas mujeres empezaron a juntar firmas. Alrededor de 50,000 personas apoyaron finalmente la acción que daría más reconocimiento y ayuda a las víctimas de violaciones sexuales.

 La petición pronto tuvo efecto. El gobierno de Bosnia se expresó a favor de brindar apoyo a las mujeres en sociedades conflictivas post guerra. La ley que el gobierno de Bosnia declaró en el sentido de que los supervivientes de las violaciones serían considerados „víctimas” y que se les concedería el derecho a prestaciones sociales, se considera innovador.

Por lo pronto reconocer a mujeres violadas como víctimas

Las activistas de los derechos humanos ven esto solamente como un principio. „Esta labor fue revolucionaria. Por primera vez un parlamento de un país que ha pasado una guerra ha reconocido por escrito legalmente el estatus de víctima a las víctimas de violación”, declara la ginecóloga Monika Hauser, perteneciente a las „1000 mujeres por la Paz en el Mundo” que han sido conjuntamente nominadas para el Premio Nobel de la Paz. Su compromiso con las mujeres traumatizadas por la guerra ha sido honrado con el Premio Nobel Alternativo de la Paz. „No se puede hablar de una recuperación completa”, dice ella, „sin embargo ya es un avance, si una víctima ya no tiene que ir a pedir limosna.”

 Tantos años del término de la guerra en 1995, las personas viven en Bosnia en una sociedad altamente militarizada, traumatizada y cuyas tradiciones van en aumento. Antes de estallido del conflicto claramente aparecían mujeres en la Yugoslavia socialista de aquel entonces en niveles políticos. Después del tratado de Paz han sido rechazadas sin embargo, y han sido excluidas del proceso de reconstrucción.

 Ninguna mujer participó en las negociaciones del Acuerdo-Dayton, que en 1995 dio término a la guerra en Bosnia y Herzegovina, recuerda Ana Lukatela, que trabajaba para el Fondo de Desarrollo para la Mujer (en aquél entonces UNIFEM, hoy UN Women) como consejera de Europa del Sur.  Desde el principio hubo en Bosnia problemas en la reconstrucción de una ley justa y duradera.  Ningún párrafo del Acuerdo-Dayton menciona cualquier forma de indemnización por violencia sexual contra mujeres durante el conflicto.”

La Resolución 1325 como guardaespaldas

Esta omisión del tratado de paz debe compensarse con la aplicación nacional de la Resolución 1325. Dicha resolución se aprobó – tambien por motivo de las violaciones masivas en Bosnia y Ruanda – en el año 2000.

 La Resolución 1325 entró en vigor cuando la violencia contra las mujeres era cada vez más evidente”, dice Jennifer Klot, directora y consejera  en asuntos de la mujer en el „Social Science Research Council” (Consejo de Investigación Social) en Brooklyn, N.Y., una organización que cooperó en la preparación de la Resolución 1325. „Todos aquellos que estuvieron activos en las áreas de conflicto, en los movimientos humanitarios a favor de los derechos humanos, reconocieron que las mujeres no podían obtener beneficios suficientes (de las enormes ayudas de las Organizaciónes Internacionales).“

 En Bosnia la situación cambió en 2006 cuando el parlamento aprobó una ley acerca de las víctimas civiles de la guerra. En esta ley se contempla que las supervivientes de la violencia sexual tenían derecho al 70 por ciento de una pensión de invalidez, equivalente a 180 Euros mensuales, y tambien de una habitación y apoyo médica y psicosocial.

 Según el punto de vista de las observadoras, esta ley ha cooperado para que las mencionadas mujeres apenas puedan sobrevivir. Antes de esto, el estado concedía a las víctimas de la guerra una ayuda equivalente a 10 Euros mensuales, lo que correspondía al cuidado de un niño. Sin embargo, la concesión de estos servicios de ayuda llega igual que antes muy lentamente. Las autoridades tienen problemas para investigar a los derechohabientes, para juntar el dinero necesario y para poner en marcha los procedimientos jurídicos correspondientes. Además, las consejeras son insuficientes.

La División obstaculiza la Reparación

Hasta ahora sólo unas 1,000 de las calculadas 60,000 víctimas de violación para la autorización de la renta han podido presentar los documentos necesarios para ello. Lo que dificulta más esto, es que el país está dividido en dos estados autónomos – la Federación de Bosnia y Herzagowina y la República de Srpska. Solamente las habitantes de la Federación tienen el derecho a solicitar el apoyo estatal. 

 El camino a la justicia es también difícil porque la violencia sexual fue establecida en Bosnia como una estrategia bélica. Las expertas exigen que los tribunales tomen esta circunstancia más en consideración. „Una renta no es lo mismo que un juicio legal, que tiene un gran efecto psicológico”, dice Lukatela de UN Women. Cuando el presidente anterior de la República Srpska, Radovan Karadzic, fue acusado de crímenes de guerra en 2008, la justicia prescindió de la acusación de violación, para acelerar el proceso de este modo.

 Organizaciones de ayuda señalan además, que las mujeres que tengan el valor de denunciar a sus torturadores ante el Tribunal de Yugoslavia en La Haya, son confrontadas nuevamente con sus horribles experiencias. Las testigas son aisladas del mundo exterior totalmente, en su aparición en el juicio y ni siquiera pueden tener contacto alguno con sus familias. „Cuando estas mujeres regresan a su país de origen, tienen que ser protegidas mucho mejor que hasta ahora contra actos de venganza”, exigió Memnuna Zvizcid, la directora del Grupo de Derechos de la Mujer, „Zene Zenama“.

Mujeres violadas echadas a un lado

Así como Esma, muchas víctimas de violación vivieron al margen de la sociedad, dice Favila Memisevic, coordinadora de la Red de las 1000 Mujeres por la Paz en el Mundo y directora de la Sección Bosnia-Herzegovina como Asociación pro pueblos amenazados. A estas mujeres les falta una fuerte Red de Apoyadores, sobre todo, cuando abandonaban su ciudad natal.

 María, que en verdad tiene otro nombre, como quiera obtuvo ayuda cuando declaró contra su torturador y luego regresó a casa. La antigua juez fue detenida conjuntamente con otras 6,000 prisioneras en el campamento Omarska, cerca de su ciudad natal Prijedor, y fue violada y maltratada  en varias ocasiones. Después de haber sido liberada huyó a la ciudad croata Zagreb y regresó a Prijedor después del acuerdo de paz. 

 Uno de los torturadores de María, Miroslav Kvocka, salió de prisión después de siete años. „Hoy ella lo ve con su esposa paseando en la ciudad”, reporta Fadila Memisevic. „La mayoría de las víctimas ni siquiera tienen la fuerza de vivir en la misma ciudad que sus torturadores.”

 Son necesarias más terapeutas para las víctimas

Que hubiese muy pocas terapeutas que puedan atender a las mujeres violadas”, criticó la experta en derechos de la mujer. „Así como los hijos de Esma muchos niños no saben quienes son sus padres y por ello no pueden comprender los traumas de sus madres. Estos niños deben conocer la verdad y necesitan ayuda para poder absorber este hecho.”

 Según el punto de vista de Monika Hauser, el trauma que pasará las generaciones siguientes, aumenta en su problemática. Ella exige programas de formación adicional para las terapeutas.  „Esta círculo vicioso debe ser interrumpido, antes  de que la próxima generación entre en él.”

 La organización de ayuda „Medica Zenica“, fundada por ella y sus colegas bosnios en 1993, trata de crear alivio. La organización ofrece ayuda médica y psicológica así como alojamientos seguros para las víctimas de la violencia sexual. Hasta la fecha han sido tratadas allí más de 10,500 mujeres.  Muchas de ellas necesitarían todavía ayuda urgente, explicaba Hauser. „Estas mujeres enferman rápidamente, sufren de dolores crónicos y ataques de pánico y corren el peligro del suicidio.”

 La financiación deficiente es una de los obstáculos más grandes para la aplicación de la Resolución 1325 y para el apoyo de las mujeres violadas. Muchas de ellas están aún en la edad de poder trabajar pero ya no pueden desarrollar ninguna actividad remunerativa por sus traumas psíquicos.  La búsqueda de trabajo es sumamente difícil con más del 40 por ciento de desempleados. Según Fadila Memisevic estas mujeres necesitan formación y capacitación y ayuda al buscar trabajo. La mayoría de ellas no podrían enfrentar con su dinero la subsistencia.

 Acción Nacional para la Aplicación de la Resolución 1325

 El gobierno de Bosnia ha comprendido ya, que la ley de pensiones que fue aprobada hace siete años no es suficiente. En Julio del 2010 el parlamento aprobó un plan de acción que permitiera la aplicación y el apoyo de la Resolución 1325. La representante de UN Women Lukatela critica sin embargo, que la legislación no haga suficiente presión.  Aquellas instituciones que no se apegaran a los planes no temían obtener altas multas.

 La esperanza de las activistas por los derechos humanos de obtener suficiente dinero de ayuda no es grande. Se dijo que en un país que aún tiene que luchar por las consecuencias de la guerra, los presupuestos se encuentran sumamente limitados. Y el apoyo financiero de la unión de países internacional desaparece porque el Balkan ya no tiene la alta prioridad de cooperación de desarrollo.

 La Resolución 1325 fue un trampolín grandioso para obtener ayuda para mobilizar a las víctimas y para comprometer a las mujeres fuertemente en la solución de conflictos”, dice Pam De Largy del Fondo de Población de las Naciones Unidas UNFPA. „Sobre la superficie la aplicación de la Resolución ha funcionado de manera sobresaliente. Ahora está el gran reto en asegurar la durabilidad permanente a nivel nacional e internacional”. 

 *Jabeen Batí y Nurhan Kocaoglu pertenecen al grupo de la Asociación de Reporteros en el Extranjero (‘Associated Reporters Abroad’, ARA) que reporta acerca de Europa y el Cercano Oriente.

 

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